El carisma y el glamour del profesional

11/02/2009
Por Mª Àngels Llimargas | Artículo cedido por CosmoWellness | Imágenes: Six Senses Resorts & Spa | Maquetación web: Laura Martínez 
                      
Nuestra actitud y nuestra forma de mirar, hablar y movernos determinan cómo nos perciben los demás. Estos elementos son importantísimos en nuestro sector, donde es necesario tener la capacidad de inspirar confianza a los clientes para que éstos se sientan cómodos y seguros. En el presente artículo te damos una serie de pautas para cautivar a tus clientes y hacer que se sientan únicos. Es sólo cuestión de carisma y de glamour.
                                 
El glamour
                          
El auténtico glamour nace de la felicidad. Una persona glamurosa es, ante todo, alguien que cultiva la generosidad, la tolerancia y la comprensión añadiendo un toque de fantasía, un grano de magia y un rayo de sol. El glamour surge cuando te aceptas y te quieres tal como eres. Cuando controlas tu voluntad y tu magia, estás conforme con lo que eres y con lo que haces, y, sobre todo, sabes disfrutarlo. Una persona con glamour es capaz de sentirse bien en cualquier parte y dejar tras de si una estela de optimismo y entusiasmo que contagia a quienes le rodean, y es así porque irradia un aura mágica, no material, sino psicológica, que la hace atractiva a los ojos de los demás, que se sentirán atraídos sin tener conciencia del porqué.
                             
El carisma
                           
Carismáticas son esas personas especiales cuya mera presencia puede electrizar una habitación llena de gente. Transmiten tanta confianza en sí mismas que atraen la atención.

¿Qué es esa fuerza magnética que permite a algunas personas capturar y retener la atención del público? Es carisma, es glamour. El carisma y el glamour pueden generarse desarrollando el potencial que existe en cada uno de nosotros. Consciente o inconscientemente, probablemente tú ya has experimentado tu propio carisma en varias ocasiones. Reconocer su existencia es el primer paso para reforzarlo y potenciarlo.
                             
La primera impresión
                            
Ahora que ya sabemos el significado de estas dos palabras, glamour y carisma, ¿qué importancia tienen en nuestro hábito profesional? ¿Por qué hay clientes que sólo quieren ser atendidos por un profesional en concreto? ¿Qué tiene este profesional que no tenga yo? Cuando conocemos a alguien, en primer lugar nos fijamos en su aspecto. Observamos y reaccionamos ante la expresión facial y el lenguaje corporal de un individuo, incluyendo el contacto visual, la postura, los gestos, el uso del espacio personal y el tacto. Estos elementos constituyen un cincuenta y cinco por ciento de la primera impresión que una persona causa en los demás.
                      
                          
Nuestra actitud y nuestra forma de mirar, hablar y movernos determinan cómo nos perciben los demás. Si no satisfacemos las expectativas de los demás en algún aspecto, sobre todo durante los cruciales primeros minutos después de conocer a alguien, nos arriesgamos a “desencantar” a los demás. Y cuando hemos causado una primera impresión negativa, resulta muy difícil, si no imposible, cambiarla. Si bien es cierto que algunas personas poseen esa gracia de manera innata, el glamour no es algo inalcanzable.
                                       
El cliente como centro de atención
                             
De aquí viene la importancia de nuestra “atención con el cliente”. Para que nuestro carisma y glamour perduren, debemos trabajar para desarrollar las partes más profundas, sensibles y compasivas de nosotros mismos, tratar a los demás con afecto y amabilidad como norma general, ser conscientes de sus motivaciones y responder a sus necesidades. Tener este “algo” que nos hace ser especiales y diferentes a los demás significa aprender a conservar la sensación de estar bien con nosotros mismos y compartirlo con los otros. También significa fijarnos y preocuparnos por los demás llegando a sus corazones con nuestro estilo personal y único.
                             
Lo que el cliente espera de nosotros
                                   
Nuestro trabajo consiste en satisfacer al cliente de manera que sea rentable para él y para nosotros. El servicio que ofrecemos es sencillamente una actividad de un día sí y otro también, interminable, incesante, perseverante y empática. Debemos esforzarnos al máximo con el cliente en cualquier situación. Tú eres lo más importante para el cliente.

Todos nos vendemos a nosotros mismos constantemente: nuestras ideas y ambiciones, deseos y necesidades, habilidades y experiencias, productos y servicios.
                            
¿Cómo sabemos si tendremos éxito con el cliente?
                                     
Nuestros rasgos carismáticos, que nos hacen ser una persona especial, harán que tengamos éxito en nuestra vida personal y también profesional. Nuestra actitud, gestos, aspecto y forma de ver las cosas influirán en nuestra capacidad de persuadir, convencer y ganarnos a los demás.

Aprendamos a cautivar a los demás. No se trata sólo de despertar el interés de quienes te rodean, sino que se debe ir un paso más allá: “debes cautivarlos”.

  • Con nuestra imagen externa: no nos quepa duda de que nuestro aspecto físico es el reflejo de nuestra vida interior. Nuestra imagen externa va a ser el primer elemento de juicio que los demás nos aplicarán. Debemos tener en cuenta que la imagen que proyectamos debe ser lo más ajustada posible a nuestra imagen interior. Cuando entres en contacto por primera vez con una persona desconocida, elaborará una imagen de ti y, si esa imagen es positiva, tendrás mucho camino ganado en cuanto a su aprecio se refiere. Pero si no es la adecuada, tendrás un gran trabajo añadido: desmentirla y modificarla. Por lo tanto, será conveniente que cuides esa imagen todos los días y a todas horas, pues nunca sabes en qué momento la juzgarán los demás. La persona glamurosa no debe dejar nunca su imagen en manos de la casualidad.
  • Nuestra postura corporal: la postura corporal guarda relación con los aspectos físicos y con los estados de ánimo. Por ello es sumamente importante mantener una postura corporal correcta. No sólo evitaremos dolores de espalda, contracturas musculares y otros problemas de índole física, sino que favorecemos la adecuada circulación de la energía, facilitando un estado de ánimo positivo, relajado y alegre.
  • Nuestro lenguaje corporal: es un lenguaje menos evidente pero tan elocuente como el verbal. Debes darle la importancia que se merece, pues en muchas ocasiones desmiente lo que estás expresando verbalmente. Tu cuerpo, a través de su peculiar lenguaje, deberá irradiar un aura de serenidad y calma. Todos tus movimientos deberán ser elegantes y equilibrados, huyendo de gestos demasiado dramáticos o exagerados. Tus movimientos son también un reflejo de tu forma de sentir. El control de tu lenguaje corporal no debería ser represivo, sino que debe buscar la expresividad de tus movimientos, siendo siempre consciente de lo que quieres expresar, sereno y elegante.
  • Nuestra voz: es un arma muy poderosa que debemos aprender a utilizar. Muchas veces, el timbre de nuestra voz no es el que más nos gustaría pero, igual que el color de los ojos o de nuestro cabello, nuestra voz se corresponde por naturaleza con nuestra personalidad y difícilmente podremos cambiarla. Recordemos que la voz es el más perfecto de los instrumentos musicales y que con ella podemos cautivar.
                             
  • Elegiremos con esmero la ropa que vistamos: aparte de que por nuestro trabajo normalmente vamos con uniforme, éste deberá de estar en perfecto estado. La ropa que vistas es un indicio de tu personalidad, una parte de ti mismo; la ropa debe ser para ti como una segunda piel. Si vistes inadecuadamente con tu forma de ser, los demás mirarán tu ropa; si vistes adecuadamente con tu forma de ser, la gente te mirará a ti.
  • Maquillaje sí, máscara no: el maquillaje en nuestra profesión ha de ser muy sutil, tanto para el hombre como para la mujer. En zonas de agua el maquillaje será resistente al agua o no usaremos. El maquillaje sigue siendo el encargado de embellecer tu rostro a la vez que potencia tu personalidad disimulando las imperfecciones y resaltando tus rasgos más favorecidos. Nada hay que atente más contra la imagen glamurosa que un maquillaje inadecuado. Por el contrario, un maquillaje acorde con tu personalidad te hará sentir más seguro y tu glamour aumentará.
  • La importancia de los complementos: se debe huir de los excesos. La cantidad puede enmascarar la calidad. Como complementos entendemos tanto un pañuelo o un foulard, como unos guantes, un sombrero, un bolso, unas gafas y las joyas.
  • La confianza en uno mismo: la confianza en uno mismo es la clave del éxito personal. Crear una imagen positiva registrando nuestros logros y metas alcanzadas, valorando nuestros puntos fuertes, siendo optimista y valorando los éxitos en lugar de obsesionarnos con los fracasos, nos llevará a experimentar un bienestar personal que se transmitirá con el carisma y el glamour personal-profesional.
Tal vez más que en cualquier otro tipo de profesión, la nuestra, que se basa en ofrecer servicios con profesionalidad, es necesario tener la capacidad de inspirar confianza a los clientes para que se sientan cómodos y seguros. Cuando nuestra entrega al cliente es con una actitud cálida y atenta conseguiremos ganarnos su confianza. Es importante tener y crear esta empatía como el carisma y el glamour profesional.

Qué busca el cliente:
- Relax
- Mimos
- Atención
- Profesionalidad
- Personalización del servicio
- Cordialidad
- Saber ser – saber estar del profesional
- Buen ambiente profesional
- Detalles que lo hagan sentir especial…

Una pequeña dosis de atención y ternura hará que tengamos éxito profesional. Los profesionales alegres, amables y eficientes consiguen que los clientes se sientan satisfechos, regresen a nuestros centros y nos recomienden a sus conocidos. El cliente es único.


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