Seguridad e higiene en estética

01/07/2010
Begoña Sánchez, profesora técnica de estética del IES La Patacona | Artículo cedido por Vida Estética-Les Nouvelles Esthétiques | Maquetación web: Laura Bermúdez

Una de las primeras cosas que se les enseña a las futuras profesionales de la estética cuando comienzan su formación es la importancia que tienen las medidas de seguridad e higiene en los diferentes ámbitos de la profesión. Aplicarlas es imprescindible para la buena calidad de un servicio. En este artículo explicaremos las medidas que debe adoptar el profesional para minimizar al máximo los contagios y riesgo de accidentes producidos por una mala praxis.
 

Los centros de estética (su personal, instalaciones y aparatología) deben cumplir una serie de normas y requisitos, como los que se encuentran recogidos en la siguiente legislación.
  • Ley 31/1995 de prevención de riesgos laborales.
  • Real decreto 486/1997, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. Este Real Decreto hace referencia a las normas reglamentarias que garantizan la adecuada protección de los trabajadores.
  • Real decreto 7/1988, relativo a las exigencias de seguridad del material eléctrico destinado a ser utilizado en determinados límites de tensión.
  • Real decreto 1580/2006, que regula la compatibilidad electromagnética de los equipos eléctricos y electrónicos.
  • Real decreto 1002/2002, por el que se regula la venta y utilización de aparatos de bronceado mediante radiaciones ultravioletas. Su ámbito de aplicación será para todos aquellos centros que oferten servicios de bronceado mediante el uso de aparatos equipados de emisores ultravioletas.
  • Ordenanza Reguladora de las condiciones higiénico-sanitarias y técnicas de peluquerías, institutos de belleza y otros servicios de estética.
   
Toda esta legislación tiene el objetivo de proteger al usuario y al profesional para que se puedan desarrollar las actividades propias de los centros de belleza sin perjuicio para nadie.

Un aspecto fundamental a tener en cuenta es que las medidas de seguridad e higiene se deben poner en práctica antes, durante y al finalizar cualquier tipo de tratamiento o servicio estético. Asimismo, han de aplicarse a todo el equipo y herramientas empleadas en un servicio de estética, a los efectos personales del profesional y a la zona donde se realiza el servicio.

Para poder crear un entorno de trabajo seguro y realizar un servicio exento de riesgo para nuestros clientes deberíamos hacernos una serie de preguntas. Y es que dar respuesta a las mismas nos permitirá saber cómo actuar, evitando contagios y posibles accidentes.

¿Cuáles son las vías de contagio más frecuentes?

Cuando hablamos de contagio nos estamos refiriendo a la transmisión del causante de una enfermedad de una persona a otra. El contagio puede darse de forma directa o indirecta.
 

  • De forma directa se produce cuando existe proximidad entre una persona sana y una enferma. De ahí la importancia de la utilización de mascarillas y guantes en determinados servicios en los que puede existir contacto con fluidos corporales o mucha proximidad entre el profesional y el cliente.
  • De forma indirecta se da por medio de un intermediario, como pueden ser objetos, lencería o utillaje no esterilizado. Para evitar estas dos vías de contagio será necesario adoptar una serie de hábitos que, aunque son muy simples y obvios, muchas veces pasamos por alto:

>>Mantener una escrupulosa higiene personal, con lo cual:

  • Mantendremos las uñas cortas y limpias.
  • Utilizaremos mascarillas y guantes.
  • Realizaremos un minucioso lavado de manos y uñas antes y después de cada servicio, debiéndose realizar con cepillos y jabones antisépticos.
  • Usaremos ropa de trabajo de fácil lavado, debiéndose lavar a altas temperaturas y plancharse, ya que estos dos sistemas destruyen microorganismos.
>> Adoptaremos una serie de medidas con la clientela:
  • Proporcionándole vestimenta adecuada, a ser posible desechable y, si no, deberá cambiarse entre cliente y cliente.
  • Protegiendo los cabellos con gorros desechables.
  • Cambiando las sábanas y toallas de las camillas entre cliente y cliente.
>>Aplicaremos medidas higiénicas con los distintos materiales y en las zonas de trabajo:
  • Lavando con lejía el mobiliario y suelos de forma periódica.
  • Lavando, desinfectando o esterilizando, según el caso, todo el utillaje y objetos empleados en el servicio.
  • Personalizando o desechando algunos materiales como, por ejemplo, las limas.
  • Guardando todo el material esterilizado en lugares provistos para ello, con la fecha de esterilización y en bolsas estériles para evitar su contaminación.
Establecidas estas medidas preventivas, debemos tener muy clara la diferencia entre desinfección y esterilización, así como qué materiales y zonas podemos desinfectar, cuáles esterilizar y qué método o sistema es el más adecuado.

Diferencias entre desinfección y esterilización

Tanto la esterilización como la desinfección son métodos para el control o eliminación de microorganismos.

Los métodos o sistemas de esterilización consiguen eliminar toda forma microbiana, mientras que la desinfección elimina sólo las formas vegetativas y no supone eliminación de formas de resistencia.
 
 
Para comprenderlo mejor, aclararemos que la forma habitual de subsistencia de los microorganismos es la vegetativa pero, cuando están en unas condiciones ambientales desfavorables para subsistir, se protegen formando las formas de resistencia (forma de vida latente). De esta forma podemos deducir que, siempre que nos sea posible, debemos esterilizar y, sino, como mínimo, desinfectar. Así:
  • Toda la lencería, ropa de trabajo, etc. deberá desinfectarse, sometiéndose a temperaturas elevadas en el lavado y planchado.
  • El utillaje y herramientas, así como algunos accesorios de aparatología, se deberán esterilizar, siempre que podamos. Es mejor que desinfectar.
  • El mobiliario, aparatos, suelos, etc. se han de desinfectar con lejía o detergentes catiónicos.
¿Qué debo desinfectar y qué esterilizar? ¿Cuál es el método o sistema más adecuado?

Los sistemas o métodos de desinfección y esterilización más adecuados, y de los cuales podemos disponer en el centro de estética, son los siguientes:

Métodos físicos de esterilización y desinfección

1. Calor


Se introducen las herramientas previamente lavadas, sometiéndolas a altas temperaturas que los microorganismos no son capaces de soportar. De este modo, son eliminados.

Dentro de los sistemas de calor podemos diferenciar entre el calor seco y el calor húmedo.

Calor seco:
El calor seco esteriliza. Podemos disponer de:
  • Esterilizador térmico de bolas de cuarzo: alcanza temperaturas de 250-300º C. Sirve para todo el utillaje metálico utilizado en manicura y pedicura, así como para las pinzas de depilar. Será suficiente con una exposición de entre 10 y 20 segundos.
  • Horno Pasteur: se aplica aire a unos 180º C durante una hora. Se utiliza para esterilizar objetos de vidrio o metálicos, envueltos en un papel especial que evita su contaminación posterior.
  • Esterilizador por resistencias eléctricas: son resistencias que producen calor por encima de los 100º C.
Calor húmedo:
Dependiendo del sistema empleado, esteriliza o desinfecta.
Aunque existen métodos como la ebullición, la pasterización y la tindalización que utilizan el calor húmedo, no son muy habituales en los centros de estética. Sin embargo, cada vez existen más centros que disponen del autoclave. Se trata de un sistema de esterilización que, herméticamente cerrado, alcanza temperaturas superiores a 120º C y a mayor presión que la atmosférica. Los tiempos de exposición son de 20 minutos para temperaturas de 120º C y de 10 minutos para temperaturas de 160º C. Se utiliza para esterilizar elementos metálicos de acero inoxidable o de vidrio tipo pirex y cualquier material que no sea termosensible, pudiéndose esterilizar electrodos de silicona o caucho.

2. Radiaciones electromagnéticas
  • Germicidas: desinfectan por medio de las radiaciones UVC, actuando sobre el ADN de los microorganismos, impidiendo su división. No es activo frente al virus de inmunodeficiencia humana adquirida (VIH). No son muy penetrantes y sólo tienen efecto en el ámbito de las superficies, con lo cual no es un sistema muy adecuado para desinfectar pinceles o esponjas.
Métodos químicos de desinfección y esterilización

Cuando hablamos de métodos químicos nos referimos a una serie de sustancias que se aplican únicamente sobre objetos, nunca sobre la piel o mucosas, porque son tóxicos. Las condiciones que debe reunir un desinfectante son: alto poder germicida aún en dilución, amplio espectro bacteriano, fácil aplicación, escaso coste, estabilidad, que sea soluble en agua o alcohol, ser bactericida mejor que bacteriostático, es decir, que mate las bacterias mejor que frenar su multiplicación.

Las sustancias más utilizadas en los gabinetes de estética son los siguientes:
  • Glutaraldehido: es uno de los métodos más utilizados. Se utiliza por inmersión diluido al 2%. Desinfecta en 45 minutos y esteriliza en 10 horas. No se debe mezclar instrumental de acero con el de aluminio, ya que reaccionan entre sí. Se utiliza para desinfectar o esterilizar utillaje de manicura y pedicura, así como elementos de micropigmentación, esponjas, electrodos, etc.
  • Cloruro de benzalconio: es un compuesto del amonio cuaternario. Se conoce genéricamente como Quats. Es un desinfectante detergente catiónico que se utiliza en dilución al 1% para la limpieza de suelos, paredes, etc.
  • Hipoclorito de sodio: conocido comúnmente como lejía, se comercializa diluido al 10% y tiene poder desinfectante. Se utiliza por contacto para la desinfección de tanques de hidroterapia, baños, pediluvios, pisos, etc.
  • Alcohol de 70%: posee propiedades desinfectantes y antisépticas, se utiliza como desinfectante, pero no es lo más adecuado, ya que al aplicarlo con un algodón humedecido sobre el material no se reduce más del 75% de la población bacteriana.
  • Ácido peracético: aunque no es muy utilizado en los centros de estética cabe mencionarlo, ya que es una sustancia química que esteriliza, diluida al 3%, por inmersión en 15 minutos. Es ideal para la esterilización de materiales plásticos, vidrio, esponjas, etc.

¿Qué puede causar los accidentes de trabajo y cómo se pueden evitar?

   
Existen dos grandes causas de accidentes: por una actuación indebida, desviándose de los procedimientos o metodología adecuadas como, por ejemplo, no respetar el protocolo de trabajo, trabajar sin estar capacitado, tener una mala formación de base, etc.

Otra de las causas de accidentes es el medio ambiente de trabajo como, por ejemplo, no tener tomas de tierra, suelos resbaladizos, no almacenar y etiquetar el material de forma adecuada, aparatología o mobiliario en mal estado o con un mantenimiento inadecuado.

Para evitar accidentes se deben seguir unas normas y medidas con respecto al local, la clientela y aparatología.




Medidas respecto al local:
  • Disponer de zonas separadas para almacén, lencería, cabinas, etc.
  • Disponer de espacio suficiente para trabajar cómodamente.
  • El local estará provisto de extintores de incendios.
  • Mantener las máximas medidas higiénicas.
  • Los productos tóxicos, inflamables o corrosivos deben identificarse y alejarse de fuentes de calor.
  • Extractores de aire para las zonas donde se trabaje con cosméticos que desprendan gases, como es el caso de las uñas acrílicas.
  • Mesas y sillas de trabajo ergonómicas y a la medida adecuada.
  • Camillas regulables en altura.

Medidas de seguridad respecto a la clientela:
  • Comprobar mediante diagnóstico que la persona no presenta ninguna contraindicación que desaconseje la aplicación del aparato en cuestión.
  • Pautar el protocolo de tratamiento según las características, necesidades y sensibilidad específicas de la persona.
  • Explicar en todo momento al cliente las sensaciones que notará.
  • Anotar en la ficha de tratamiento los resultados y sensaciones.
  • No olvidar nunca que trabajamos sobre personas sanas y, ante cualquier duda, no proceder a aplicar ninguna técnica sin consulta profesional previa.
Medidas de seguridad respecto a los aparatos:
  • Comprobar el buen estado, tanto del aparato y de sus accesorios como de la instalación, frecuentemente.
  • Seguir en todo momento las instrucciones dadas por el fabricante.
  • Controlar la intensidad, la frecuencia, la temperatura y demás parámetros.
  • En caso de utilizar electrodos móviles, mantenerlos en continuo movimiento.
  • Aumentar y disminuir lentamente la intensidad al principio y al final del tratamiento.
  • Tanto si se utiliza gel conductor como si se pretende penetrar un cosmético, debe haber suficiente producto entre el electrodo y la piel.
  • No aplicar corrientes sobre la piel con alcohol o sustancias inflamables.
  • Evitar el contacto de la piel con placas o hembrillas metálicas.
  • El electrodo activo deberá mantener en todo momento un contacto uniforme con la zona de tratamiento.


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