Protocolo empresarial de un salón de belleza

31/08/2010
Pautas para que una buena gestión se traduzca en una buena imagen

Por Dulce N. González, asesora de imagen | Artículo cedido por Vida Estética-Les Nouvelles Esthétiques | Maquetación web: Laura Bermúdez

Hoy en día la sociedad exige unas nuevas competencias en cuanto a los servicios que ofrece un salón de belleza. Por este motivo, un buen negocio tiene que estar preparado ante las exigencias del mercado de consumo.
 

Antes de entrar en materia, me gustaría definir la palabra protocolo, pues es esencial para comprender y entender las necesidades de cualquier empresa. Protocolo es, según la Real Academia Española, “la regla ceremonial diplomática o palatina establecida por decreto o por costumbre”.

En nuestra sociedad existe una necesidad de adaptar las estructuras de las empresas al nuevo sistema económico, incorporando a sus políticas una nueva técnica que favorezca una mejor imagen de la entidad, que tanto afecta al funcionamiento diario de la misma: el protocolo.

Todas las acciones públicas de la empresa necesitan ser ordenadas con eficacia, dando la mejor imagen posible ante los ojos de los clientes. Ya que no existe un protocolo empresarial oficial establecido, es necesario que cada empresa establezca sus propias normas de funcionamiento. Está comprobado que un buen protocolo empresarial capta la atención de los clientes, que cada vez más se dejan llevar por la imagen que reciben.

Aspectos para definir una identidad personal en el salón de belleza


1. La decoración del salón:
éste es un aspecto importante para marcar la personalidad del salón. El ambiente es esencial para que los profesionales se sientan cómodos con todo lo que les rodea. De este modo, sacarán lo mejor de sí mismos y ofrecerán el mejor servicio a los clientes. La decoración debe ser atractiva pero, al mismo tiempo, el salón debe estar organizado de una forma cómoda para que el profesional pueda trabajar con fluidez y con la mayor comodidad.


La distribución del local, la separación entre los distintos departamentos de los servicios que se ofrecen (peluquería, masajes, manicuras, tratamientos corporales, etc.) y la privacidad en el momento de ofrecer un servicio es muy valorada.

2. La acogida del cliente y el trato amable:
cada salón de belleza tiene impuesta una acogida personal, pero el cliente se debe sentir siempre atendido y confortado por nuestro personal.

Si es la primera vez que asiste a nuestro centro, será necesario abrir una ficha con sus datos personales. Su número de teléfono nos será útil por si alguna vez tenemos que llamarle para ofrecerle alguna oferta. Del mismo modo, podremos utilizar su dirección para mandarle ofertas por correo.

>> Si es la primera vez que asiste a nuestro centro, será necesario abrir una ficha con sus datos personales

Una buena forma de recibir al cliente es ofrecerle un café o un té. Este simple gesto nos proporcionará exclusividad y hará que se sienta valorado y atendido desde el primer momento.

3. La limpieza del local: es esencial y obligatoria, ya que no se trata de una mera forma de protocolo, sino de una obligación. La esterilización de los instrumentos y utensilios es inevitable y este aspecto es tenido muy en cuenta por los clientes.

4. El protocolo de los servicios ofrecidos: cuando se realiza un servicio es necesario que todos los trabajadores de un mismo salón lo trabajen de la misma manera. Si cada profesional realiza un tratamiento de forma distinta, el cliente lo percibirá y pensará que no se lo están aplicando bien, aunque no sea así.

5. La despedida y la acogida deben ser adecuadas: no podemos terminar de realizar un servicio y olvidarnos de la persona en cuestión. La despedida es la última imagen que queda en la mente y ésta no es menos importante. Una buena técnica para despedir a nuestro cliente es ofrecerle algún detalle.

Conclusión

Antes de que un cliente se convierta en asiduo, es necesario captar su atención y lograr que le atraiga la profesionalidad del salón de belleza. Aquí entra en juego el protocolo empresarial: la forma en la que se trabaje, la higiene y la limpieza de utensilios y del salón en sí, el ambiente profesional, el tiempo dedicado y la delicadeza, la bienvenida y la despedida del cliente, etc. El conjunto de todos estos aspectos será el protocolo empresarial del salón de belleza y éste será el encargado de que una primera visita se convierta en un cliente asiduo.


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