El masaje en el embarazo Un momento especial para tus clientas en estado

09/09/2013

El embarazo es una de las épocas más especiales de la vida de una mujer. Es sinónimo de felicidad y, al mismo tiempo, de transformación. Es en  esta etapa cuando el cuerpo experimenta muchos cambios a nivel del rostro, cabello, cuerpo… La idea de traer una nueva vida al mundo llena  a las madres de un sentimiento de entrega que, en ocasiones, las hace olvidarse de ellas mismas.

Durante el embarazo la mujer está más atractiva, por eso el ser madre no está reñido con la belleza y nosotras debemos aconsejar todos los cuidados que existen en el mercado para paliar las molestias propias de la gestación. En este artículo te enseñamos cómo ayudar con maniobras de masaje a las clientas que están embarazadas.

Nueve meses de atención continuada

La nueva madre no debe de descuidar su piel, pues es ésta la que refleja como ningún otro órgano cualquier cambio: estrés, malestar, cansancio… Los cuidados de la piel han de ser generalizados, tanto en el rostro como en el cuerpo.

En este punto, el masaje es un arte curativo con múltiples efectos terapéuticos para la piel, el sistema nervioso, muscular, óseo, circulatorio, linfático, digestivo, gastrointestinal y endocrino.

Durante la gestación, el masaje ayuda a la madre a sentirse mejor, reduciendo el cansancio y el estrés, activando la circulación sanguínea y linfática y aliviando la presión de la espalda causada por los cambios que se producen durante el embarazo y, sobre todo, por el aumento de peso.

Por efecto del tacto sobre el sistema endocrino, el masaje facilita la inhibición de ciertas hormonas del estrés (como la ACTH y las catecolaminas) y la liberación tanto de las endorfinas – de efecto calmante – como la oxitocina – que facilita el proceso del parto -  y de la prolactina – que facilita la subida de la leche.

El masaje aporta a la madre los siguientes beneficios físicos y emocionales.

•    Ayuda a mantener la hidratación, elasticidad y flexibilidad del cuerpo. Al mantener un nivel alto de elasticidad en la piel, se disminuye el riesgo de aparición de estrías.

•    Puede ayudar a eliminar la depresión o la ansiedad que algunas veces acompaña al embarazo.

•    Ayuda a estimular el sistema ganglionar, lo que estabiliza las hormonas.

•    Una sensación de tranquilidad, relajación y bienestar.

•    Mejora la pauta del sueño.

•    Menor fatiga y gran aumento de la energía.

•    Mejora de la postura.

•    Alivio del dolor de piernas y mejora de los calambres.

•    Regulación de los movimientos intestinales.

•    Reducción del dolor de cabeza.

•    Alivio del dolor de espalda.

•    Estimulación de la circulación sanguínea y linfática.

•    Menor retención de líquidos.

•    Reducción de venas varicosas y de la formación de estrías.

Relajación

Para relajar, el masaje ha de ser rítmico, suave y uniforme, evitando los movimientos bruscos. La sesión se iniciará con unas caricias en las zonas donde se vaya a tratar o, si es un masaje integral, con unos movimientos lentos y suaves que engloben todo el cuerpo. Nunca debes empezar el masaje directamente y sin haber estado en contacto con la energía de la madre. El masaje es una terapia holística, pues se considera a la persona en su totalidad física, mental y emocional.

Existen varios métodos para eliminar la tensión que nuestro cuerpo acumula durante el día y que suele concentrarse en el abdomen, la espalda, cuello y hombros.

Un abdomen tenso suele ser síntoma de un estado ansioso, así como un cuello tenso y unos hombros rígidos y elevados.

El masaje en el embarazo necesita de una extremada delicadeza por parte del masajista, hay que crear un clima de confianza.

Cómo respirar durante el masaje

Para aprovechar al máximo el masaje y prepararse para el parto, tu clienta deberá respirar hondo. Para encontrar su modo de respiración, aconséjale que empiece realizando inspiraciones profundas. Respirar profundamente hace bajar la respiración del diafragma, lo que produce un efecto de masaje en los órganos abdominales. Inspirar y espirar supone un relajamiento y un estado de calma profunda. Esta “gimnasia respiratoria” también favorece el control de problemas como el vértigo, las náuseas o las palpitaciones de los primeros meses.

Para lograr una relajación plena debe existir un equilibrio en la respiración:

•    Antes de comenzar, se ha de realizar una respiración profunda y lenta para que el aire llene los pulmones y, después, una expiración lenta, como la del inicio, seguida de una expiración lenta y larga. Si es posible, aconséjale que repita este ejercicio tres veces.

•    Durante la sesión del masaje, la respiración ha de ser natural.

•    Al finalizar, tu clienta deberá de realizar una inspiración lenta como la del inicio, seguida de una espiración lenta y larga. Si es posible, aconséjale que repita este paso tres veces.

Cuándo evitar el masaje

El masaje durante el embarazo es, en la mayoría de las ocasiones, seguro para la mayoría de las madres. Sin embargo, existen algunas circunstancias bajo las que no se debe de aplicar el masaje:

•    Problemas en los riñones o en la vejiga.

•    Lupus.

•    Cáncer.

•    Problemas con la placenta.

•    Toxemia.

•    Diabetes.

•    Gripe, resfriados fuertes.

•    Fiebre.

•    Infección interna o externa.

•    Vómitos.

•    Cualquier dolor inusual.

•    Hipertensión arterial.

•    Náuseas.

•    Dolor abdominal.

•    Dolor punzante de la espalda, sobre todo si desciende por los brazos y piernas.

•    Diarrea.

Las áreas donde no se debe aplicar masaje son:

•    Piel con erupciones.

•    Heridas abiertas o contusiones.

•    Zonas inflamadas.

•    Venas levantadas o dilatadas por varices.

•    Infecciones locales.

Asimismo, muchos profesionales aseguran que no es recomendable aplicar una presión directa y sostenida entre el hueso del tobillo y el talón, ya que consideran que existe una conexión de éste área con el útero y la vagina. Un exceso de presión podría estimular un parto prematuro.

Consejos

Recomienda a tu clienta embarazada que no coma dos horas antes del masaje y que evite ingerir líquidos, también dos horas antes del mismo.


El ambiente de la cabina

El bienestar y la relajación de la clienta requieren un entorno favorable:

-Habitación con luz natural y suficientemente ventilada.

-Agradable temperatura para evitar tanto la sensación de frío como de calor.

-Luz natural o muy tenue.

-La música ambiental que acompaña al masaje será en todo momento suave: sonidos de la naturaleza, sonidos marinos…

-El ambiente se complementará con una camilla especial de anchura, longitud y acolchado, así como de un difusor de esencias que invadirá con una suave fragancia relajante toda la estancia

Técnicas de masaje

Debido precisamente a los enormes cambios físicos y hormonales que se producen en la mujer durante el embarazo, no es recomendable realizar masaje durante el primer trimestre ni tampoco en el abdomen durante los cuatro primeros meses. Los masajes han de ser suaves y se pueden practicar en cualquier zona, desde diez minutos hasta una hora.

Es aconsejable realizar una sesión de sesenta minutos una vez por semana durante el segundo trimestre, que se ampliará  a dos o más sesiones por semana durante el tercer trimestre. Durante las últimas semanas de embarazo, el masaje será a diario.

Después de las 22 semanas de embarazo, acostarse completamente boca-arriba puede provocar presión en los vasos sanguíneos profundos debido al crecimiento del bebé, lo que puede reducir la circulación de tu clienta y la de su hijo. Para evitar ese problema, si se quiere dar el masaje de lado, se puede utilizar una almohada, que es especialmente eficaz para realizar el tratamiento en esta posición. Si el masaje lo queremos aplicar boca-abajo existen unas colchonetas que se ajustan al cuerpo de la embarazada a medida que va creciendo el feto. Estas colchonetas cuentan con un agujero ajustable donde se inserta el abdomen para que la madre pueda acomodarse facilitando el masaje hasta el último día de gestación. También se puede encontrar en el mercado una almohada con una abertura profunda en el centro, que facilita la posición de boca-abajo no importando lo avanzado que se encuentre el embarazo para que el vientre se encuentre cómodo y relajado.

Rostro

El masaje en la zona del rostro permite liberar la fatiga o los dolores de cabeza.

Espalda

El embarazo constituye uno de los acontecimientos que más tensión provoca en la espalda en una mujer. El 85% de las mujeres embarazadas sufre dolores de espalda, ya que, a medida que crece el feto, la postura de la madre cambia drásticamente: la curvatura lumbar aumenta, causando el hundimiento de la espalda en la zona lumbar, lo que produce dolor en la parte inferior de la espalda.

El aumento de la curva torácica provoca una especie de joroba en la parte superior de la columna, la cabeza y el mentón se proyectan hacia adelante y los hombros se hunden. Todo ello acaba produciendo tensión en el cuello y en los hombros. Esta postura tensa y pesada resulta, a la larga, agotadora.

El peso añadido (unos 13 kilos aproximadamente), el esfuerzo que realizan los músculos y el reblandecimiento de los ligamentos contribuye a provocar estas dolencias. La relajación de los músculos abdominales es necesaria para permitir el crecimiento del útero. Dicha relajación hace que la embarazada se arquee hacia atrás, si se utiliza constantemente la musculatura de la espalda para mantener el equilibrio, se facilitará el dolor de la zona lumbar.

En condiciones normales la musculatura de los glúteos aportan apoyo a la columna y estabilizan la pelvis. Al aumentar de peso y variar la postura de la columna vertebral, la musculatura glútea es menos eficaz y al no poder estabilizar la articulación sacro-iliaca causa dolor en la zona lumbar y nalgas.

El tener que guardar reposo por prescripción médica durante el embarazo o parte del mismo, es un factor de riesgo para la aparición de dolor de espalda. El sedentarismo provoca pérdida de fuerza provocando sobrecargas. Así pues, el masaje es una forma excelente de superar estos cambios.

El abdomen

El masaje en esta zona aporta los siguientes beneficios:

•    Alivio del estreñimiento.

•    Alivio de la acidez y de la indigestión.

•    Ayuda a evitar la aparición de las estrías.

•    Tonifica los músculos abdominales.

•    Establece un fuerte vínculo entre la madre y el bebé.

Las piernas y los pies

El masaje en las piernas mejora la circulación y puede ayudar a evitar la retención de los líquidos, la formación de venas varicosas, los calambres y los dolores que sufren muchas mujeres en el embarazo. Si existen varices, se ha de evitar el masaje directo sobre éstas.

Protocolo del masaje prenatal

Es un masaje especial diseñado para relajar los músculos cansados y las áreas relacionadas con el embarazo. Este tipo de masaje ayuda a tener una gestación más armoniosa, activando la circulación de la sangre, relajando las posturas propias del embarazo con movimientos suaves e integrados.

Comenzamos el masaje en decúbito supino y con un pequeño masaje facial.

A continuación mandamos a la clienta colocarse en posición lateral dejando la pierna derecha apoyada en la camilla y la pierna izquierda y el brazo sobre la almohada. El masaje se inicia por la pierna derecha, es decir la que se encuentra apoyada en la camilla.

1.    Extremidad inferior derecha.

2.    Extremidad inferior izquierda.

3.    Espalda.

4.    Brazo, mano y dedos.

5.    Omóplato.

6.    Pecho, vientre y pelvis.

Relajación

•    Inspirar: nariz-boca.

•    Mano derecha entre omóplatos, e izquierda en el sacro.

•    Aplicar el aceite por todo el cuerpo con las manos al unísono.

•    El masaje se inicia en la pierna derecha.

Pie derecho

•    Pases neurocutáneos.

•    Amasamientos.

•    Vaciaje.

•    Estiramientos y movilizaciones de los dedos y del pie.

Pantorrilla

•    Amasamientos alternados con vaciajes.

Muslo

•    Se tiene en cuenta para las distintas maniobras, si la extremidad está edematosa, con varices etc.

Glúteo

•    En esta zona se acumula mucha sobrecarga, se trabaja por lo tanto con amasamientos alternados y con cambios de ritmo y presión.

Sacro

•    Una mano sobre otra. Presión y balanceo. El masajista tira hacia sí.

•    Bajamos con pases neurocutáneos por las dos piernas.

Ayudar a la clienta a sentarse, para que se pueda girar y colocarse del otro lado. Trabajamos el masaje con el mismo orden y de la misma forma:

Pie izquierdo

Pantorrilla.

Muslo.

Glúteo.

Sacro.

Espalda

•    Comenzar con vaciaje.

•    Pases neurocutáneos.

•    Se trabajan los amasamientos de menor a mayor presión, y se alternan con los vaciados para no cansar la zona trabajada

•    En la columna vertebral se encuentran dos cordones de músculos. Empezar por trabajar esa cadena.

•    Si se encuentra un punto doloroso, trabajar con mayor presión al compás de una respiración más lenta y profunda.

•    Trabajar la nuca con diversos amasamientos (digitales, profundos, reforzados).

•    Trabajar sacro y puntos dolorosos.

•    Trabajar trapecios y hombros.

Brazo, mano y dedos

Deberá estar sobre la almohada. Para masajear, colocar el brazo debajo de la axila del masajista.

•    Realizar en el brazo y antebrazo amasamientos.

•    Vaciajes.

•    Vaciajes.

•    Tracción.

La mano y los dedos se masajean de forma habitual y con todos los pases.

Omóplato

Se trabaja detrás del cliente.

•    Mano derecha en la bola del hombro.

•    La mano izquierda masajea el hombro izquierdo, y la derecha hace presión y tracción hacia fuera y abajo.

•    Se trabaja el cordón o borde del omóplato para distender.

•    Amasamientos.

•    Drenaje.

•    Levantar la escápula llevando el brazo hacia atrás y haciendo fuerza con el hombro. Se trabaja con amasamiento pulgar toda la escápula hasta el occipucio.

•    Con una mano en el hombro y la otra en el occipucio, se realiza estiramiento.

•    Se pasa hacia el brazo y se realiza el drenaje.

Pecho

•    Vaciado.

•    Masaje del músculo pectoral con el dedo pulgar.

•    Vaciado del pecho, presión en el músculo pectoral con pulgares.

Vientre

•    Trabajamos en sentido horario y del intestino.

•    Amasamientos circulares.

•    Trabajamos la cresta de la pelvis.

•    Estiramiento de la cresta ilíaca.

•    Llevar la mano hacia el sacro, y relajar esta zona y el glúteo.

Pedir a la cliente que se de la vuelta, para masajear el otro lado del cuerpo y de la misma manera

•    Apoyar la pierna izquierda sobre la camilla, y la derecha  y el brazo sobre la almohada.

Terminación

•    Posición en decúbito supino.

•    Limpiar el exceso de aceite con una toalla.

•    Ayudar a incorporarse la clienta.

•    Mantenerla unos minutos sentada para evitar que se pueda marear.

•    Ofrecer un vaso de agua.

•    Mantener una pequeña charla con ella, para que nos pueda comentar su experiencia con el masaje.

•    Pautar la frecuencia del resto de los masajes y hacer el seguimiento de los beneficios de los mismos y de los cambios que se puedan ir sucediendo.

Duración: 60 minutos

Información: María Eva Lozano Rojas.

Encargada General Balneario Solares



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